La tumba del dictador Franco, una anomalía en democracia que parece llegar a su fin

EFE
Madrid

En la inmensa mayoría de los casos, cuando una dictadura ha dado paso a una democracia, aquel que ejerció el poder de manera autoritaria a su muerte es enterrado con la máxima discreción, en el mejor de los casos, o incluso depositado en una tumba sin nombre para que el lugar no se convierta en un santuario para nostálgicos.

No sucede así en España, donde el dictador Francisco Franco (1892-1975), quien gobernó este país con puño de hierro desde 1939 y hasta su fallecimiento, fue enterrado con gran pompa en la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, un monumento inaugurado en 1959 tras una obra que duró 18 años y en la que trabajaron muchos presos políticos.

Por decisión unánime, el Tribunal Supremo avaló hoy el proyecto del Gobierno español, y ratificado por el Parlamento, para sacar a Franco de su tumba en el Valle de los Caídos y enterrarlo en el cementerio de El Pardo-Mingorrubio, a las afueras de Madrid.

La decisión judicial, cuyos detalles se conocerán los próximos días, desestimó también el deseo de los nietos de Franco de que los restos fueran vueltos a enterrar en la catedral de la Almudena, en el centro de Madrid, donde la familia posee una sepultura.

Se puede decir que el caso de la tumba de Franco es una excepción, al menos en países que han pasado de la dictadura a la democracia y en donde, salvo alguna excepción significativa como Rusia, no se conserva ningún mausoleo funerario de ese tipo.

ALEMANIA

El dictador Adolf Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945 cuando los soviéticos ya estaban en las calles de Berlín y el Tercer Reich había colapsado.

Sus ayudantes rociaron con gasolina el cadáver de Hitler y el de su esposa Eva Braun y les prendieron fuego, siguiendo órdenes del dictador que ni siquiera muerto quería caer en manos de Stalin.

Después, los dos cadáveres, o lo que quedaba de ellos, vivieron una odisea y fueron enterrados y desenterrados en varias ocasiones, siempre sin lápida, hasta que fueron completamente incinerados en 1970 y mezclados con cenizas de carbón y arrojados a un río en el este de Alemania, junto con los restos de la familia Goebels.

ITALIA

El antiguo dictador italiano Benito Mussolini está enterrado desde 1957 en una cripta de su localidad natal de Predappio, un pequeño pueblo en la región de Emilia Romagna (centro-norte de Italia).

El Duce, que gobernó Italia desde 1922, fue fusilado en 1945 al ser descubierto por un grupo de partisanos cuando trataba de huir disfrazado de soldado alemán.

Su cuerpo estuvo dando vueltas por Italia esos 12 años, en paradero desconocido, hasta que en 1957 el entonces primer ministro italiano, Adone Zoli, decidió que fuera enterrado en el cementerio en Predappio.

En 2017 la cripta con los restos de Mussolini se cerró para una restauración y desde entonces solo se abre al público en ocasiones especiales, para conmemorar la muerte del Duce (28 de abril), su nacimiento (28 de julio) y el 28 de octubre, cuando se conmemora la llamada “Marcha sobre Roma” en 1922, que le aupó al poder.

Tanto el pueblo como sus familiares quieren que se reabra de nuevo, pero las autoridades italianas quieren evitar las peregrinaciones de nostálgicos del fascismo.

FRANCIA

El cuerpo del mariscal Philippe Petain, lo más parecido en Francia a un dictador al haber dirigido el régimen colaboracionista de Vichy (1940-1944) durante la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial, yace en la isla de Yeu, en la fachada atlántica, donde estuvo confinado los últimos años de su vida, en un cementerio civil, bajo una lápida blanca situada en el sentido contrario del resto, lejos del mausoleo a los caídos en la batalla de Verdun (1916) donde él había pedido ser enterrado.

Su tumba se ha convertido en lugar de peregrinación para nostálgicos y, en fechas señaladas, suele ser lugar de enfrentamiento entre favorables y contrarios, lo que perturba la paz de la isla.

CHILE

Las cenizas del dictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990), fallecido en diciembre 2006, reposan desde entonces en una ánfora en la capilla de la finca familiar Los Boldos, situada en la localidad costera de Santo Domingo, unos 130 kilómetros al suroeste de Santiago.

ARGENTINA

En Argentina el dictador Jorge Rafael Videla (1976-1981) está enterrado desde su muerte en 2013 en una lápida sin su nombre y con misterio: en un cementerio de las afueras de Buenos Aires, su lápida reza “Ababo Yalan”, sin que nadie sepa qué significa.

PARAGUAY

El dictador paraguayo Alfredo Stroessner está enterrado en el cementerio Campamento de Paz de Brasilia, en Brasil, país que le dio refugio tras el golpe militar de febrero de 1989 que terminó con un régimen militar de 35 años.

Stroessner, que llegó al poder en 1954, falleció en esa ciudad brasileña el 6 de agosto de 2006, a los 93 años.

REPÚBLICA DOMINICANA

El dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, recordado en su país como “el tirano” por la truculencia con la que dirigió el país durante tres décadas (1930-1961), fue enterrado en secreto en el cementerio madrileño de El Pardo en 1970, con el beneplácito de su amigo Francisco Franco.

Tras su asesinato, Trujillo fue enterrado en un primer momento en su San Cristóbal natal, pero después sus restos fueron trasladados a París y, posteriormente, a Madrid, donde su viuda halló las facilidades que no había tenido en Francia para construir una tumba monumental que, en los últimos años, ha caído en el abandono, sufriendo cierto deterioro.

RUSIA

El líder de la revolución bolchevique y fundador de la Unión Soviética, Vladímir Lenin, está enterrado en un mausoleo de mármol erigido en la Plaza Roja en 1924.

Detrás del mausoleo de Lenin se encuentra la necrópolis del Kremlin, donde yace embalsamado el cuerpo del dictador Iósif Stalin, quien llevó las riendas de la URSS entre 1928 y 1953. En un primer momento (1953-1961), Stalin también fue enterrado junto a Lenin en el mausoleo.

Diversas encuestas señalan que más del 60 % de los rusos se pronuncia por dar sepultura a la momia de Lenin, aunque la mitad de ellos considera que hay que esperar que pase otra generación a fin de evitar un conflicto social.

PORTUGAL

Los restos del dictador portugués António de Oliveira Salazar, que estuvo en el poder entre 1932 y 1968, están enterrados junto a sus padres en el cementerio de la aldea donde nació, Vimieiro, en el norte de Portugal.

Es una tumba sencilla cuya lápida no tiene ninguna inscripción, aunque sí hay junto a ella una placa de mármol conmemorativa con una fotografía y en la que suele haber flores frescas.

RUMANÍA

El dictador Nicolae Ceaucescu y su esposa, Elena, ejecutados la Navidad de 1989, están enterrados en una tumba común, sin simbología u homenajes del Estado, en el cementerio de Ghencea, en las afueras de Bucarest.

GRECIA

El dictador de Grecia entre 1967 y 1973, Georgios Papadópulos (1919-1999), líder del golpe militar de 1967 y de la dictadura posterior conocida como el “Régimen de los Coroneles”, murió en la cárcel en 1999 a los 80 años de edad. Fue enterrado en el primer cementerio del Ayuntamiento de Atenas, un camposanto en el que reposan los restos de muchos de los miembros de la elite económica y política del país.

ALBANIA

Enver Hoxha (1908-1985), el dictador estalinista qué dirigió Albania con puño de hierro durante casi medio siglo -entre 1944 y 1985- fue inicialmente enterrado en el Cementerio de los Mártires de la Nación, pero en 1992, un año después de la caída del régimen comunista, sus restos fueron exhumados y trasladados al cementerio público de la capital, Tirana y su tumba ha sido profanada varias veces desde la caída del régimen comunista.

EXYUGOSLAVIA Y SERBIA

El dirigente comunista yugoslavo Josip Broz Tito (1882-1980), presidente de la República Socialista Federativa de Yugoslavia de 1945 hasta su muerte, en 1980, fue enterrado en la “Casa de las Flores” de Belgrado, un bello invernadero con oficinas construido para él en 1975 en las inmediaciones de la residencia en que vivía, en el aristocrático barrio de Dedinje, convertida hoy en un santuario para los nostálgicos del antiguo régimen.

El antiguo presidente serbio y yugoslavo Slobodan Milosevic (1941-2006), que gobernó de forma autoritaria entre 1989 y 1997, fue sepultado sin honores de Estado, en Pozarevac, en el jardín de su casa familiar, en una tumba al pie de un tilo.

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