El Limón, un salto al desarrollo ecoturístico de Samaná

“Al principio era una lucha tremenda cuando aquí llegaban dos turistas y habían seis hombres esperándolos para llevarlos a conocer el Salto, porque cada quien los halaba por un brazo”.

Con esa expresión, el presidente de la Asociación Comunitaria de Ecoturismo Salto El Limón (ACESAL), Basilio García, retrata la situación en que se encontraba la comunidad de El Limón, en la provincia de Samaná, antes de los esfuerzos que dieron origen a su organización y que propiciaron un turismo sano y organizado para esta zona.

Bendecida por la naturaleza, que le regaló una exuberante belleza, la Comunidad ha decidido cuidar las corrientes de agua que desde lo alto de las montañas dan origen al Salto El Limón, y que más que una atracción turística, se ha convertido en el sustento de muchos de los habitantes de este municipio.

Según García, el Salto recibe cada año alrededor de 40 mil turistas nacionales e internacionales, los cuales son conducidos en caballos, guiados de la mano de hombres y mujeres de la zona.

“Si tú no tienes cédula es lo único que puedes hacer. Si tienes tu cédula puedes buscar trabajo en hotel o casa en familia, pero casi toda la gente vive de esto”, dice Estefani Anderson, una joven de 17 años que al igual que, como cientos de hombres, mujeres y niños de El Limón, se dedica a servir de guía a los turistas que visitan el salto.

El uso de cada animal, representa para su dueño un ingreso de 125 pesos por viaje, de los cuales comparten, en algunos casos, 25 pesos con las personas que le sirven de guía a los turistas. En otros casos, los guías realizan el viaje sólo con la esperanza de recibir propinas de los turistas, aunque no siempre tienen suerte.

“A veces me va bien, pero hay día que uno no hace nada”, comenta Estefani, madre de una niña de nueve meses, y aunque admite que el trabajo no le alcanza para el sustento, por lo menos le permite “defenderse”.

Los dueños de los caballos hacen turno en pequeños establos improvisados en los patios de unas 12 microempresas o restaurantes en que está organizada la comunidad y a donde llegan los turistas, sea en particular o a través de acuerdo con compañías de tours operadores.

Porfirio García recuerda que desde el año 1998 la comunidad empezó a reunirse con miras a la organización de la actividad turística. Desde entonces y con el apoyo de la CEBSE, según indica, fueron agrupándose e iniciaron los trabajos de readecuación de los senderos que conducen hasta el salto.

Entre las gestiones de preservación destaca el reciente acuerdo de comanejo que la Secretaría de Estado de Medio Ambiente firmó con la ACESAL para dejar en manos de las comunidades aledañas una parte importante de la responsabilidad de preservar el saldo El Limón.

Según el acuerdo, el Estado delega la administración del salto a un Consejo formado por un representante de la ACESAL, organización compuesta por unas cinco comunidades que circundan la zona y que a su vez están representadas en unas 12 microempresas.

El Consejo de Gestión del Monumento Natural Salto El Limón, presidido por la Secretaría de Medio Ambiente, estará integrado además por el gobernador de Samaná, un representante del Ayuntamiento de El Limón y por la Secretaría de Estado de Turismo.

Sus funciones incluyen la formulación y ejecución de un plan de manejo y la administración de un fondo de conservación y desarrollo del monumento natural.

Este fondo a su vez estará compuesto por los ingresos que se generen con la actividad eco turística en la zona y las donaciones de empresas e instituciones establecidas.

“Este fondo será utilizado exclusivamente para el pago del personal, desarrollo y mantenimiento de infraestructuras, elaboración de los planes de manejo, y aplicación de éste cuando esté elaborado, ejecución de los programas de protección, investigación, eco turismo, equipamiento, capacitación y educación ambiental”, establece el acuerdo.

El documento indica que por lo menos el 40% de los ingresos estarán destinados a la formulación de planes de manejo, construcción y mantenimiento de infraestructuras, mientras que el restante 60 por ciento estará orientado a cubrir gastos administrativos.

Tras la firma el Contrato el secretario de Medio Ambiente, Max Puig, destacó la fuente de ingreso que significa el salto para las personas que viven en su alrededor.

“Creemos que la mejor forma de preservar las áreas protegidas es que las personas que viven en sus alrededores comprenda el valor de las mismas, se integren a su cuidado y obtengan beneficios por cuidar esas áreas. Eso es lo que significa el concepto de comanejo”, manifestó el funcionario.

EL SALTO

El Salto del Limón es una cascada formada por la vertiente de los ríos Arroyo Chico y Limón, en la provincia de Samaná. Comprende un área de 18 kilómetros cuadrados, los cuales fueron declarados como área protegida, mediante el decreto 233 96, del 3 de julio del 1996.

Visitar esta aguas, constituye una aventura inolvidable que inicia al trote de un caballo, que conducido por la vara de un guía, introduce a los turistas por una vereda estrecha de lodo y piedras, hasta la ante sala del salto.

Cuando el miedo de los más inexpertos de la hípica, les permite levantar la cabeza, se puede apreciar una exuberante vegetación que cubre los más de tres kilómetros del trayecto. Un mirador, permite apreciar a unos cuantos metros las blancas espumas que forma la caída del agua. Desde ahí inicia a pie la otra parte de la aventura, que con ayuda de barrotes y escasos escalones cubiertos de lodo, lleva a los bañistas a probar la frescura del salto al sumergirse en su lecho.

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