Historia y recreación en el Parque de las Frutas

Es una iniciativa del Clúster del Mango y ya se perfila como uno de los más grandes proyectos urbanísticos y ecológicos de provincias.

El Parque de las Frutas se construye entre el río Yubazo, las áreas verdes que bordean la autopista Seis de Noviembre y el trébol de entrada a la ciudad de San Cristóbal.

Los trabajos comenzaron con el rescate de 103 árboles de mango donados y plantados allí entre 1966 y 1970 por las autoridades de Estados Unidos a raíz de la intervención de 1965.

Por muchos años funcionó en el lugar un centro de investigación de frutales del Ministerio de Agricultura. Cuando el centro fue trasladado a Baní, los terrenos fueron cedidos a varias instituciones, entre ellas la Federación Dominicana de Fútbol (Fedofútbol), en cuya área quedaron esas primeras plantas originales de mango.

“Un día vine caminando a conocer el lugar, para ver qué quedaba, y me encuentro con que había árboles de mangos originales. Me dije: esto es historia, hay que rescatarlo, porque las áreas estaban abandonadas. Y comenzamos el rescate”, explica Rafael Leger, presidente del Clúster del Mango, a Listín Diario.

Iniciaron en 2014 con un trabajo de poda. De 25 a 30 metros, los llevaron a unos 10.  Procedieron luego a darles un tratamiento contra plagas y enfermedades.


Especies. Las especies de mango que trajeron los estadounidenses entre 1966 y 1970 provenían de Miami. En la imagen, los ejemplares originales crecen sanos luego de la cura y el proceso de poda. ©Adriano Rosario/LD
“Estamos ahora en el proceso de identificar las variedades. Inmediatamente  hicimos contacto con el departamento de agricultura de Estados Unidos y ellos nos mandaron un legado donde dice cada una de las variedades que mandaron, las tenían registradas. Las estamos identificando para ponerles una placa como parte de la historia de la fruticultura que queremos registrar”. También sembraron otras 200 plantas de variedades criollas.

En esa primera etapa contaron con el apoyo y los fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través del Consejo Nacional de Competitividad y el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (Cedaf).

Leger expresa que inicialmente pensaron hacer un parque temático de árboles de mango. “Pero luego, en reunión con los técnicos y en acuerdo con Fedofútbol, nos dijimos que por qué no hacerlo de las frutas, porque realmente esta es una provincia que tiene una diversidad frutícola enorme, la mayor quizás del país, gracias a que hay diferentes climas”.


Del diseño del parque se encargó el arquitecto Mark Carrasco. ©Promango

EL BOTÁNICO DE LAS FRUTAS

Será mucho más que un parque temático.  La segunda etapa de la construcción y operación del Parque de las Frutas apuesta por convertirse en el jardín botánico de las frutas de San Cristóbal y un pulmón verde que sirva de esparcimiento no solo para los barrios aledaños, sino para toda la provincia, la región y el país.

“Buscando información sobre las variedades de frutas nos dimos cuenta de que había un libro, escrito por Bernardo Vega, que trata sobre qué comían los taínos. Conseguimos ese libro y con él vamos a identificar las especies de frutas que había aquí cuando llegaron los españoles, y vamos a hacer una ruta desde el siglo XV hasta el siglo XXI. El Botánico tiene parte de esas variedades. Por eso este proyecto será también un proyecto de investigación, de historia. Va a ser como el botánico de las frutas y el pulmón del pueblo de San Cristóbal”, detalla el presidente del Clúster del Mango, Rafael Leger.

Diseminadas por las 167 tareas que abarcaría todo el parque, las frutas serán plantadas en estructuras hexagonales con caminos de acceso a los lados. Cada hexágono tendrá un área de seis tareas.  El diseño del jardín es obra del arquitecto paisajista Mark Carrasco.

¿Y POR QUÉ EN SAN CRISTÓBAL?
“Por la gran diversidad de frutas que hay en la zona y porque en San Cristóbal inició la historia de la fruticultura comercial en República Dominicana. De aquí, del lugar donde se construye el parque, salieron las primeras plantaciones comerciales, principalmente de mango y aguacate. De aquí salieron las primeras yemas de las cuales se injertaron e iniciaron las primeras plantaciones comerciales. Y porque aquí fue que se instaló la primera área de fruticultura para la investigación”, explica Cándida Batista, ingeniera agrónoma del Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF).

Y también, agrega Batista, por su ubicación estratégica como provincia de entrada a la región Sur, por lo que el jardín bien pudiera constituirse en un símbolo que represente a toda la región.

En el parque serán plantadas especies que crecen en diferentes microclimas, para lo cual recurrirán a los injertos y a la propagación asexual, conservando las plántulas en un banco.

El parque, comenta Leger, “se convertiría en el único espacio botánico del país donde estarían concentradas las diferentes especies frutales que originalmente estaban en la isla y las que fueron introducidas, siglo tras siglo, hasta nuestros días, siendo uno de los objetivos preservar el material biológico de nuestras frutas, donde la investigación sería dinámica y constante, con la participación del IDIAF, las universidades, institutos tecnológicos  y otras entidades como el Jardín Botánico Nacional”, que ya les ofreció su padrinazgo.

¿QUÉ HACE FALTA?
El trabajo implica mucho tiempo y recursos, admite el presidente del Clúster del Mango.
Como las áreas del parque que serán aprovechadas están alrededor de las instalaciones de Fedofútbol, para continuar hace falta anexar a los terrenos del parque las áreas verdes aledañas al contaminado río Yubazo, el área de amortiguamiento de la entrada que pertenece al ayuntamiento y otros terrenos contiguos del Instituto Agrario Dominicano (IAD).

“El objetivo es integrar al proyecto esas áreas, ahora mismo abandonadas; que se rescate el río y que toda el área circundante sirva como zona de amortiguamiento”.

Aunque la primera fase se realizó con el esfuerzo del sector privado, Leger considera que la segunda debe contar con el apoyo del Estado.
“Es un patrimonio del país, son las primeras plantas de esas variedades de mango que llegaron al país. Uno de los objetivos es el rescate de esas áreas y su integración al parque como una medida de preservación, por lo que se requiere de la participación activa del Ministerio de Medio Ambiente y las autoridades provinciales”.

Igualmente, añade Leger, “el Ministerio de Agricultura, como organismo rector agropecuario, tendría una participación de primer orden en el desarrollo de este proyecto, así como los ministerios de Turismo y Deporte”.

SENDEROS, PRODUCCION E INFRAESTRUCTURAS  
El diseño contempla la construcción de 10,000 metros de senderos de tres metros de ancho para caminatas con recorridos que van de 1.1 a 2.2. kilómetros.

Además de garantizar un espacio verde para San Cristóbal, forma parte del proyecto proveer capacitación en la producción de plantas, la aplicación de paquetes tecnológicos y las opciones ecoturísticas.

“Así como el Jardín Botánico tiene un club de caminantes, queremos que se forme uno aquí, que la gente conozca las frutas de temporada, camine, haga ecoturismo y disfrute del entorno”.

¿Más proyecciones? Un vivero de 1,200 metros cuadrados para la reproducción y venta de plántulas, un centro de formación sobre temas ambientales y de nutrición que acoja a estudiantes para pasantías, prácticas y voluntariado; gazebos con informaciones relativas a la ubicación y al contenido del jardín frutal y 80 bancos distribuidos por todo el lugar.


Promotores. Rafael Leger, presidente del Clúster del Mango; los ingenieros agrónomos Julio D’”leo y Cándida Batista y Gisela Taveras, durante un recorrido con Listín Diario por el Parque de las Frutas. ©Adriano Rosario/LD
“También aspiramos a que en este parque se celebre cada año, el 3 de mayo, el Día Internacional de las Frutas”, dice Gisela Taveras, directora ejecutiva del Clúster del Mango.

La construcción del parque implica también la recuperación de la ribera del Yubazo para que sea usada como área de caminatas y recreación de las poblaciones cercanas, entre ellas Villa Fundación, Puerto Rico y Los Molina.

Esta recuperación contempla, a su vez, la construcción de canchas de baloncesto y un campo de béisbol en las áreas circundantes.

De esta forma, sigue Leger, se evitaría la presión social directa al Parque de las Frutas, que contará con una verja perimetral natural compuesta por una línea de bambú “que servirá de cortina rompevientos y un camino perimetral para acceso y seguridad a lo largo de toda la delimitación del parque”.

Fuente: Periódico Listin Diario

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