¿Cómo funciona el negocio de préstamos informales?

Quizás para solventar algunas deudas que no se completan con el salario que se recibe o por una gran necesidad monetaria, muchos se ven en una situación que los obliga a recurrir a alguien que le preste dinero de forma inmediata.

Es en este escenario que surgen los llamados “prestamistas”, personas que sin ningún tipo de regulación y de manera informal, se dedican a prestar con intereses una cantidad monetaria a quienes se encuentran en un apuro financiero.

Este tipo de negocios trae ciertos beneficios y puede resultar práctico. Algunos lo ven como una forma de ganar dinero rápido y fácil, sin tener que invertir mucho; otros como una opción para obtener un ingreso adicional al dinero que ganan en el empleo que poseen.

Es el caso de Daniel Mesa (nombre ficticio), quien es empleado en una empresa privada y cada vez que es solicitado brinda servicios de préstamos a sus compañeros de labor.

Daniel tiene diferentes formas de prestar, pero la que más utiliza es por el nivel de confianza que tenga con el cliente.

Sin embargo, asegura que a cualquier persona que solicite los servicios de crédito es imprescindible preguntar si tiene un salario fijo, cuánto es el sueldo que devenga, si tiene casa propia, familia que mantener y otras informaciones que requieran egresos.

Pide una garantía
Hacer este tipo de negocio también implica el riesgo de que una persona tome la decisión de no pagar y debido a que, según informaciones, en República Dominicana se derogó la Ley 312 del  1 de julio de 1919 que sancionaba el delito de usura, estos prestamistas informales no tienen ningún castigo, tampoco tendrían dónde acudir para exigir el pago de una deuda. Por ello piden una “garantía”, que puede ser algún objeto de valor, que le certifique que su dinero puede estar asegurado.

Dependiendo de la cantidad que le piden prestado se realizan acuerdos entre el prestamista y el cliente para escoger el tipo de “garantía” que se utilizará. En el caso del negocio de Daniel, si la cantidad que una persona solicita es mayor de RD$10,000 y no es alguien en quien deposite su confianza, podría pedir el título de una propiedad del solicitante, si tiene casa propia, o los documentos del vehículo en caso de que tenga uno.

Si la cantidad es menor de RD$10,000 es común que solicite la tarjeta de débito con su clave al compañero de labor o, en todo caso al amigo, vecino o particular que acuda a sus servicios. Con esa tarjeta de nómina (que no tiene que tener dinero) es posible cobrar la cantidad que ese cliente le pidió cuando reciba su salario fijo y en el tiempo de pago que establecieron.

También se podría pedir a cambio como garantía joyas, celulares, electrodomésticos y en algunas ocasiones le han ofrecido hasta motores.

Los intereses que cobra van desde un 5% a un 10% dependiendo del monto que se solicite y del cliente que sea. Si es una persona conocida por Daniel y ya ha realizado negocios con él, por RD$500 que solicite, por ejemplo, le cobraría RD$50.

Daniel ofrece también diferentes modalidades de pago. En algunos casos son por cuotas fijas mensuales por un tiempo acordado entre ambas partes. Si presta a alguien RD$5,000, le pone una cuota de RD$700 para pagos en ocho o nueve meses.

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